domingo, 19 de julio de 2009

Todo canvia.

No eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cambia de historia. Ni tu serás el mismo, ni el entorno al que regresarás será igual, porque nada se queda quieto, nada es estático. Nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar. Nada es vital para vivir. Es costumbre aferrarse a las personas, a los lugares, a las vivencias, es difícil aprender a vivir sin ellas. Y hoy te duele dejarlo ir. Aprender a desprenderse. Se siente mucho mejor poder cambiar que extrañar, poder inventar una nueva historia que recordar pasadas, es mucho mejor que hoy no estés en mi vida, de lo que pensé y cada día me queda más claro el por qué.

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